Islas del Golfo Sarónico

Las islas del golfo Sarónico ocupan la región marítima comprendida entre las costas del suroeste del Ática y las del nordeste del Peloponeso. Las más cercanas al Ática son Salamina y Egina, mientras que próximas al Peloponeso se encuentran Poros, Hidra y Spetses. En el golfo Sarónico hay además numerosas islas más pequeñas, como la verdísima Anguistri al oeste de Egina. Gracias a la breve distancia que las separa de Atenas, las islas del Sarónico constituyen un polo de atracción para quienes desean huir del ruido de la gran ciudad. Los habitantes de la capital las visitan a menudo los fines de semana, sustrayéndose así un rato a sus deberes cotidianos. Pero también los turistas que viajan a Atenas -sobre todo los que disponen de algún tiempo- raramente se resisten a la tentación de una rápida escapada por el Sarónico. Así pueden hacerse una idea de la idea de la Grecia isleña sin molestias, por otra parte, en el transporte -no sólo porque estas islas distan poco del puerto del Pireo, sino también en virtud de las buenas condiciones climáticas que imperan normalmente en el mar del Sarónico-.

Las cinco islas mayores del golfo Sarónico fueron habitadas desde muy temprano. Prácticamente en todas se han hallado restos de poblaciones de la época prehistórica, en tanto que su pasado remoto se revela a la luz de una serie de mitos que interpretan su denominación y ofrecen información de interés sobre sus primeros pobladores. Durante la época clásica su historia está en gran parte conectada con el curso histórico de la vecina Atenas. Cuando Atenas se encontraba en su apogeo, Egina constituía ya un destacado centro de culto, ya que en ella se alzaba el santuario de Afaía (una deidad de raíces pre-helénicas), al cual acudían fieles de toda Grecia. Al mismo tiempo, en Poros se había fundado un importante santuario, dedicado al dios Poseidón. En él encontró refugio y terminó su vida (en el 332 a.C.) el célebre orador Demóstenes. Salamina, por otra parte, pasó a la historia gracias a la victoriosa para Grecia batalla naval de Salamina, que tuvo lugar durante las Guerras Médicas y fue decisiva en la victoria definitiva de los griegos sobre los persas. Además, fue el lugar donde nació el gran poeta trágico Eurípides.En época moderna, cuando en 1453 Grecia fue ocupada por los turcos, algunas de las islas del Sarónico consiguieron desarrollarse, sobre todo Hidra y Spetses, que gozaban de un régimen de cierta autonomía dentro de los límites del Imperio otomano. Durante la Revolución griega contra los turcos, en 1821, fue importante la contribución de todas las islas a la lucha griega por la libertad, gracias al potencial naval del que disponían. Tras la liberación, Egina fue la primera capital del recién constituido estado griego (1828-1829) -Atenas fue proclamada capital de Grecia en 1834-.

Las islas del golfo Sarónico experimentaron un espectacular desarrollo a partir del momento en que Grecia empezó a convertirse en centro turístico relevante, con la continua afluencia de visitantes procedentes de todo el mundo. Hasta hoy deben su prosperidad especialmente al turismo. Precisamente Egina es una de las islas con mayor afluencia turística de todo el país. En cualquier caso, su éxito en este sector no es en absoluto casual y con seguridad no se debe sólo a su cercanía con respecto a la Grecia continental. No les falta nada de las características de las demás islas del mar Egeo: bañadas de sol, conservan su carácter tradicional, al tiempo que cada una de ellas, por separado, tiene su propio color y ofrece una atmósfera diferente. Spetses, una isla cubierta de vegetación, se distingue por las lujosas villas de los veraneantes, sus plazas, sus callejitas empedradas, y los monumentos de su glorioso pasado, de la época de la dominación turca. Hidra, seca, imponente y cosmopolita, con un carácter profundamente personal, es una de las poblaciones griegas oficialmente reconocidas como tradicionales. En ningún lugar de la isla circulan automóviles, en tanto el austero gris de la piedra de sus casas señoriales, que se han mantenido en pie hasta hoy, provocan un intenso contraste con la vivaz multitud que pasea por sus calles. Poros, cubierta de bosques, nos sorprende por su carácter pintoresco y la vista que ofrece sobre Calatas, en las costas del Peloponeso. Egina produce una sensación de calma a los visitantes, a pesar de su crecido movimiento turístico. Su pintoresco y bullicioso puerto está permanentemente lleno de barcas de pescadores, y en su mercado se impone la renombrada cerámica que fabrican con destreza los lugareños. Y, por supuesto, nadie abandona la isla sin visitar el templo de Afaia, uno de los mejor conservados de Grecia. Salamina, por su parte, a pesar de estar más cerca que las otras islas de la zona industrial que rodea la capital, compensa a sus visitantes con el sosiego que pueden sentir en sus calas retiradas, en sus verdeantes laderas y en sus pueblos costeros.

Salamina

Según la mitología esta isla tomó su nombre de la ninfa Salamina. Debido a su localización en el Golfo de Eleusis jugó un papel importante en la Historia Clásica. De acuerdo con Homero, partició en la Guerra de Troya. Mas tarde, se convirtió en la manzana de la discordia entre atenienses y megarenses. El suceso más importante, sin embargo, fue la batalla naval del 480 a.C entre griegos y persas, que ahora se conoce como la batalla naval de Salamina.

Monumentos y lugares de interés.

Las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz un cementerio micénico y otros restos de murallas. Una colina es el lugar considerado la tumba o santuario de los griegos caidos en la batalla naval de 480 a.C. Las piezas encontradas están expuestas en el Museo arqueologico de Salamina. El pueblo de Mulki es la patria del héroe mitológico Ayax.Salamina posee muchos monumentos bizantinos. El más antiguo es el Monasterio de Faneromeni, cuya construcción se inició en el siglo XI; la iglesia de Agios Ioannis Kalivitis del siglo XII-XIII, y el convento de Agios Nikolaos del siglo XVIII. La isla tambien posee pequeños y encantadores pueblos, hermosas playas en la zona suroeste (Kanákia, Kalonés) y ofrece lugares para el descanso.

Egina

Habitada desde el 3000 a.C. la isla tomó el nombre de la ninfa Egina. Alrededor del 2000 a.C. llegaron a ella los primeros griegos que eran comerciantes y navegantes. Los eginenses, en el siglo VII a.C. acuñaban moneda, siendo los primeros habitantes del continente europeo en hacerlo. Tomaron parte en la guerra contra los persas, pero más tarde fueron dominados por los atenientes y entraron en decadencia. Durante el periodo helenístico, los griegos vendieron la isla a Atalo, rey de Pérgamo. Muchos siglos despues, en 1537 Barbarroja la saqueó y y poco despues fue colonizada por los turcos. En el año 1821 sirvió de lugar de refugio a personajes de la Revolución. Después de la llegada de Capodristrias, se convirtió en la primera capital provincial de Grecia. En este periodo se fundaron en la isla la Escuela Militar, la Imprenta Nacional, el Banco Nacional y la primera Casa de la Moneda de la Grecia moderna.

Monumentos y lugares de interés.

La isla de Egina fue famosa por el desarrollo de las artes de la escultura y la cerámica, y por el templo de Afaia (Afea), uno de los más importantes dedicado a la diosa Atenea. Aún se conservan restos de Apolo-Poseidón, el santuario de Zeus Helenio, etc. Las piezas arqueologicas se hallan en el museo de la capital.

La isla tambien conserva monumentos del período bizantino; entre ellos la iglesia de los Agioi Theodoroi construida en el 1282 que conserva valiosos frescos; los monasterios de Agia Ekaterini y de Agios Nektarios que atraen a miles de peregrinos. Construida en una colina se encuentra la ciudad bizantina de la isla, Paliohora. Egea posee hermosas playas y pintorescos pueblos de pescadores (Pérdika, Suvala, Colona) y ultimamente ha experimentado un gran desarrollo turístico.

Poros

Poros se compone esencialmente de dos islas unidas por una estrecha lengua de tierra. En la Antigüedad a esas dos partes se les llamaba Sferia y Calavria, donde se señala el nacimiento de Odiseo (Ulises). En el siglo VII a.C. la isla fue el centro de “anfictionia”, alianza de siete guerras, cuyo templo religioso más importantes es el famoso santuaro de Poseidón.

En la época bizantina fue saqueada por invasiones piratas, igual que las otras islas, y entró en decadencia. Se reactivó nuevamente a principios del siglo XIX y tomó parte en la revolución griega (1821). Más tarde se estableció en la isla la primera base militar griega.

Monumentos y lugares de interés.

La importancia de la isla y del santuario de Poseidón se conoce sólo por las referencias históricas. Las excavaciones realizadas por arqueólogos suecos en 1894, al norte de la isla, cerda de la bahía de Vagonia, sacaron a la luz escasos restos del templo, que según la tradición fue refugio y lugar de suicidio de Demóstenes. Los excasos hallazgos de las excavaciones se conservan en el Museo local. Al sur del templo se encuentra el convento de la Virgen Zoodohou Pigis. La isla de Poros es encantadora por su vegetación y por su bellas costas. La capital está construida con estilo isleño, con casas de dos pisos y angostas callejuelas pavimentadas.

Una de las zonas más hermosas de la isla es la costa occidental, el gran Neorio. Mediante barcas desde Poros se puede pasar a Galatás donde pueden visitarse las zonas arqueológicas de Argólida, las costas de Aliki y el famoso Lemonodasos. Igualmente bellas son las playas de la isla en Askeli y Monastiri.

Hidra

Desde la Antigüedad se conoce a esta isla con el nombre de Hidra, y con este mismo nombre aparece en las escasas fuentes medievales griegas. Los estudios arqueológicos indican que la isla albergó una colonia micénica. Más tarde pasó a depender de Ermioni, la cual vindío la isla a los habitantes de Samos. Durante la Edad Media Hidra permaneció desierta o esporádidamente habitada por pastores. La primera colonización tuvo lugar en el siglo XV con la expansión turca por el Peloponeso.
Durante los siglos XVII y XVIII la isla gozó de gran prosperidad. Fue durante esta época cuando sus habitantes crearon una imporante flota comercial, y la isla alcanzó un desarrollo excepcional; flota que más tarde fue puesta al servicio de la lucha por la liberación durante la Revolución Griega. La mayoría de los nombres conocidos de la marina revolucionaria griega provienen de Hidra. La tradición naval aún se mantiene en nuestros días hallándose en ella la Escuela de Marina Comercial.

Monumentos y lugares de interés.

Hidra es la isla más cosmopolita del Golfo Sarónico. Su capital es una de las ciudes más original y arquitectónicamente interesante de Grecia.

La ciudad actual se ha desarrollado en las colinas de un valle natural cuya forma hace pensar en un teatro clásico con un puerto en el lugar de la orquesta. Se creó alrededor del convento Koimiseos Theotokou, que fue construido en 1641.Son notorias sus casas señoriales, que son edificios de dos o tres pisos construidos en piedra y con vanos distribuidos simetricamente. La casa señorial de Tombazi funciona como anexo a la Facultad de Bellas Artes de Atenas, y el museo conserva el archivo original de la Revolución. Además de las pequeñas y empinadas callejuelas, otro elementos característicos de la arquitectura de Hidra son los colores intensos con los que la población pinta sus casas, los cuales con frecuencia son los mismos que sus buarcos. Aparte de la Mitrópoli (Catedral, destacan los conventos de Agia Triada (la Trinidad), Agios Nikolaos, Agia Matrona y del Profeta Elias.

Spetses

Esta isla que en la Antigüedad se conocía con el nombre de Pitiusa, fue poblada durante la Edad de Bronce (2500 – 2000 a.C.). Cerca de Santa Marina, las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz huellas de civilizacion romana y de antiguas construcciones cristianas. Hasta el siglo XVII, al parecer, no hubo asentamientos organizados, seguramente debido a la piratería. Despues empezaron a establecerse habitantes venidos de las zonas de alrededor, los cuales vinieron a sumarse a la presencia albanesa que apareció en el siglo XV y que se asentó en la zona estratégica de Casteli.

Los habitantes de Spetses se dedicaban a la navegación y al comercio, por lo cual se convirtieron en excelentes navegantes. Más tarde jugaron un papel relevante durante la Revolución de 1821.

Monumentos y lugares de interés.

Son esencialmente bizantinos y de interés folklórico. Destacan las iglesias de Agios Nikolaos, Agios Panton (de Todos los Santos) Koimiseos Theotokou (de la Dormición de la Virgen) y la Escuela Anargirion.
La Casa señorial de Hatzigianni Mexi alberga el Museo Folklórico y reliquias de la Revolución.En el pequeño y pintoresco puerto, Dapía, hay seis cañones de periodo de revolucionario.

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