Islas del Egeo Oriental

Alejadas del resto del archipiélago, las islas del Egeo oriental son -junto a las del Dodecaneso- las más cercanas al litoral de Asia Menor. En razón de esta ubicación desempeñaron en ocasiones un papel destacado en la Historia de Grecia.

Precisamente Quíos y Samos se encuentran tan cerca de las costas turcas que se puede llegar a ellas con una simple barca en pocos minutos. Aparte de las dos islas mencionadas, al conjunto de las islas del Egeo oriental pertenecen también Lesbos (Mitilene), Icaria, Fournoi, Inousses y Psará.

Todas las islas fueron habitadas desde época muy temprana -en Mitilene y Samos las primeras huellas de población se remontan al cuarto milenio a.C En el tercer milenio a.C. vivieron un periodo de gran florecimiento, siendo las poblaciones más importantes Thermí en Lesbos y Emporio en Quíos. Durante toda la Edad del Bronce desarrollaron estrechas relaciones con Asia Menor, las Cícladas y la Grecia continental. Sin embargo, durante la época de dominio marítimo de la civilización minoica, a partir del 1900 a.C., se notó un declive en la actividad comercial de estas islas y un abandono de las poblaciones costeras. En el siglo XII a.C. el Egeo oriental se vio afectado por grandes cambios y migraciones y las islas acogieron en su terreno a los primeros pueblos griegos.

En el siglo X a.C, durante la Primera Colonización, las islas del Egeo oriental, pero también las costas opuestas de Asia Menor, fueron colonizadas porjonios del Ática y alrededor del 800 a.C. doce colonias de la región se unieron fundando el llamado Pan-Jonio. En la Antigüedad clásica las islas experimentaron un gran desarrollo. Gracias a su situación geográfica fueron portadores de innovaciones en todos los campos del espíritu y la cultura, importando nuevas ideas del tan cercano oriente. Durante los siglos VII y VI a.C.. Mitilene presentó a grandes personalidades, como los poetas Alceo, Terpandro, Arión y Safo, creadores de la poesía lírica, pero también a Pitaco, uno de los Siete Sabios de la Antigüedad. En esa misma época nació allí el gran filósofo y matemático Pitágoras. Quíos es considerada la patria de Hornero, el lugar donde el gran poeta escribió la Miada y la Odisea. En Samos, durante el gobierno del tirano Polícrates (s.VI a.C), se señaló un gran progreso en el campo de la escultura y la arquitectura, y fueron construidas espléndidas obras públicas.
Un momento crucial en la historia de las islas fue la Revolución Jónica (499 a.C.), que tuvo por consecuencia su sometimiento a los Persas, de quienes fueron liberados al término de las Guerras Médicas,el 479 a.C. A continuación todas las islas se adhierieron a la Liga Ateniense, pero se rebelaron a menudo y fueron castigadas por Atenas con exilios, confiscaciones y la instalación de colonos atenienses en sus terrenos. Durante la Guerra del Peloponeso (431 – 404 a.C.) su pusieron una veces del lado de Atenas y otras del de Esparta. Al finalizar la guerra entraron en decadencia, en el 338 a.C. pasaron a manos de los macedonios y más tarde de los Ptolomeos de Egipto, para acabar, debilitados, en poder de los romanos (s. I a.C.).

Los bizantinos dominaron la región en el s. IV d.C. Durante el periodo bizantino las islas del Egeo oriental fueron centro del comercio marítimo y algunas de ellas alcanzaron gran florecimiento, mientras que otras (Icaria) se convirtieron en lugar de destierro. Desde luego las incursiones piratas, especialmente frecuentes aquella época, influyeron enormemente en su desarrollo. En 1204, con la caída de Constantinopla en manos de los francos, se sometieron al Imperio Latino de Constantinopla y en 1261 fueron cedidas a familias ricas de Venecia y Génova, que impulsaron el comercio y la navegación.
En 1453 los turcos se impusieron gradualmente en todas las islas y las mantuvieron el poder muchos siglos, a pesar de los esfuerzo los venecianos por reocuparlas. La ocupación turca fue especialmente dura para las regiones del Egeo oriental, y durante la Revolución Griega de 1821 las islas, que asumieron un papel activo en las empresas navales de los griegos, sufrieron saqueos y matanzas. La matanza de Quío 1822, pero también la de Psará de 1824, impresionaron al mundo entero. Finalmente las islas fueron liberadas al fin de la Primera Guerra mundial. En época contemporánea un hecho decisivo en su rumbo histórico fue la Catástrofe de Asia Menor, en 1922, que llevó a sus tierras a gran número de refugiados.
Hoy las islas del Egeo oriental, gracias al florecimiento que en el pasado había conocido su comercio, pero también en razón de los numerosos conquistadores que las ocuparon, mantienen un aspecto peculiar, habiendo asimilado elementos de todas las civilizaciones con las que entraron en contacto. Su peculiaridad es evidente tanto en su cultura como en su arte y la arquitectura de sus viviendas. Por otro lado, su belleza natural -unas llenas de verde y salvajes y secas- reserva a los visitantes sorpresas agradables y momentos mágicos. Aún una razón que contribuye a ello es el hecho de que estas islas no conozcan el desarrollo turístico de las otras islas del Egeo y sean adecuadas unas vacaciones tranquilas, cerca de la naturaleza y la tradición.

Viajes a Grecia
Llámanos
¡Y reserva tu viaje!
913 773 194